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Gonzalo Rojas
Chile
Oscuridad hermosa.
Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.
Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa en puntillas,
oscuridad que sube
oscuridad que baja corriste, centelleante.
Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos silenciosa,
Guerrera tan terrible, hermosa
que todo cuanto existe
para mí, sin tu llama no existiera.
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